10 errores a la hora de cepillarse los dientes

Mujer cepillándose los dientes

10 errores más comunes a la hora de cepillarse los dientes

El hecho de lavarse los dientes es un hábito tan arraigado, que pocas personas ni siquiera se paran a pensar sobre ello.

Y como todo hábito, se nos puede pasar algo por alto a la hora de hacerlo. El cepillarse los dientes es más importante de lo que comúnmente se cree, el hecho de no realizarlo correctamente puede conducir a caries y enfermedades en las encías.

A continuación detallamos los 10 errores más comunes a la hora de lavarse los dientes:

no usar el cepillo adecuado

Considerando el tamaño de la boca en relación al cepillo de dientes; es muy importante que el cepillo no sea ni demasiado pequeño y ni demasiado grande (sobre todo en los niños).

Si es muy incómodo el hecho de cepillarte debido al tamaño de tu boca y además el cepillo abarca más del diente, esto puede conducir a producir llagas en las encías. Eso sin contar que debido a la incomodidad, es más probable que se haga el cepillado peor y con menor frecuencia.

¿Qué elegir? ¿Cepillo de dientes eléctrico o manual?

Es una preferencia personal, alguien con un cepillo manual puede hacerlo casi tan bien como un cepillo eléctrico. Todo depende más de la persona que se lava los dientes, que el instrumento en si.

En caso de las personas con problemas de movilidad, se aconseja el cepillo de dientes eléctrico.

No escoger el cepillo con las cerdas idóneas.

Lo normal es que el cepillo de dientes tengas las cerdas rectas, pero también se venden algunos que ls tienen con diferentes ángulos. La duda es: ¿Cuál es mejor?

Pues ambos son igualmente válidos, todo depende de la persona que se lava los dientes y como se esmere en hacerlo.

¿Entonces qué tenemos en cuenta al elegir un cepillo de dientes?

Tenemos que tratar de adquirir cepillos que no tengan las cerdas demasiado duras y ni demasiado blandas. Es decir, que sean suficientemente firmes como para limpiar la placa, pero no como para dañar los dientes.

duración y frecuencia del cepillado

Se recomienda un mínimo de 2 veces al día, aunque el mínimo razonable serían 3.

Dejar demasiado tiempo entre cada cepillado puede permitir la formación de placa dental; esto aumenta las probabilidades de desarrollar futuros problemas dentales.

Por otro lado, el cepillado de dientes tiene que durar al menos 2 minutos. Y si se pueden 3 minutos, mejor.

Un truco para que no cueste hacer esto, es dedicar 30 segundos a cada cuadrante de la boca. Si ya se quiere control absoluto, hay incluso cepillos de dientes eléctricos que traen temporizadores.

Lavarse los dientes demasiadas veces y muy fuerte.

Lavarse los dientes 3 veces al día puede ser lo ideal, pero excederse en exceso de esta frecuencia puede incluso causar problemas; sobre todo si se hace demasiado fuerte.

Lavarse los dientes de esta manera puede exponer la raíz del diente debido a la irritación progresiva de las encías. Además cepillarse de esta manera puede deteriorar el esmalte dental. El truco consiste en que si vas a cepillarte con más frecuencia, has de hacerlo con suavidad y unos 2 a 3 minutos.

No cepillarse correctamente.

Pasarse el cepillo de forma horizontal por la zona de las encías puede conducir a abrasiones. Lo suyo es hacerlo con un ángulo de 45 grados hacia el diente, tratando de no dañar la encía. Además la forma más efectiva es hacerlo de arriba abajo (o circular), no de forma horizontal como comúnmente se hace.

No olvides de lavarte por toda la superficie visible del diente, al igual que la superficie de masticación y la lengua. Sí, has leído bien, la lengua también.

empezar cepillando el mismo lugar una y otra vez.

Cada vez son más los dentistas que observan que muchos de sus pacientes se lavan la misma zona de los dientes una y otra vez. Olvidando prácticamente otras zonas de la dentadura.

Uno truco para que esto no pase o minimizar los daños, es tratar de empezar por un lado distinto cada vez y seguir cepillando hasta completar los 4 cuadrantes de la boca.

Olvidar de cepillarse la superficie interna del diente.

La mayoría de personas olvidan de cepillarse esa parte del diente que la lengua toca una y otra vez.

La placa que no se puede ver es tan importante como la placa que es visible a simple vista.

Por estadística la zona más común que se olvida es la parte interna de los incisivos inferiores.

no enjuagar el cepillo despues de lavarse los dientes.

Si después del cepillado se pone el cepillo en su sitio sin enjugarse, esto puede conducir a que las bacterias se desarrollen en el mismo. Lavarse los dientes con un cepillo sucio no es para nada recomendable.

El simple hecho de enjuagar el cepillo tras su uso reduce considerablemente este problema.

No dejar que el cepillo de dientes se seque.

Si tienes un cepillo de dientes que siempre está húmedo, aumentan las probabilidades de que se desarrollen bacterias en el mismo.

Se recomienda sacudir las cerdas del cepillo y poner una funda para reducir los riesgos.

no reemplazar el cepillo de dientes frecuentemente.

Se recomienda que se reemplace el cepillo de dientes una vez cada 3 o 4 meses; e incluso antes si las cerdas se han deteriorado bastante.

De hecho lo mejor no es guiarse tanto de un tiempo estricto, sino examinar el estado de las cerdas y cuánto están de deformadas.

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